«Tengo miedo de que nadie llegue a conocerme de verdad, porque quizá entonces tampoco sabrían quererme.»
Lucía tiene diecisiete años y una cabeza que no sabe apagarse. Se fija en lo que los demás no registran: el objeto fuera de sitio, la voz que se tensa media nota, el «estoy bien» dicho demasiado deprisa. Desde fuera parece un don. Desde dentro, tanta intensidad agota.
Para que no se le note, ha aprendido a corregirse. A bajar el volumen. A ser un poco más fácil de querer.
Hasta que un viernes por la tarde, en la capilla de un hospital donde había entrado solo para descansar de su propia cabeza, alguien la mira desde dos bancos más adelante y le dice que no hace falta.
Lo que Lucía todavía no sabe es que ese tipo de amor no llega de repente. Lleva mucho tiempo dejando rastros. En los lugares más pequeños. En los gestos que nadie registra. En el estante más alto de la cocina de su abuela, donde sigue habiendo un caramelo rojo que nadie alcanza y que nadie se explica.
Una primera novela sobre lo que cuesta dejarse ver, sobre el silencio de Dios cuando más falta hace una respuesta, y sobre esas personas que aparecen sin avisar y se quedan mucho después de haberse marchado.
«Porque nadie llega a volverse digno de amor. Se es antes. Mucho antes.»
| Número de páginas | 270 |
| Edición | 1 (2026) |
| Formato | 16x23 (160x230) |
| Acabado | Tapa blanda (sin solapas) |
| Coloración | Blanco y negro |
| Tipo de papel | Offset 80g |
| Idioma | Español |
¿Tienes alguna queja sobre ese libro? Envía un correo electrónico a [email protected]
Haz el inicio de sesión deja tu comentario sobre el libro.