Esta historia nos enseña una verdad profunda y hermosa: el amor verdadero no entiende de finales. Se transforma, se hereda, viaja en la tinta de una firma de un donante, se esconde en el aroma de una pizca de canela, se manifiesta en el tic-tac inconsciente de unos dedos sobre la madera y se resguarda en el centro del pecho.
Porque los corazones rotos no se curan con el tiempo; se arreglan cuando aprendemos que, a veces, el destino une dos vidas a través de un mismo latido. Y que no hay mayor perfección en este mundo que la de un corazón que late, única y eternamente, para amar.
«La muerte es solo un instante; el amor que dejamos atrás es el único eco que resuena para siempre en nuestros corazones».
| Número de páginas | 100 |
| Edición | 1 (2026) |
| Idioma | Español |
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