Esto demuestra que lo que nos diferencia de los animales es nuestra mente, capaz de reconocer lo divino. En el corazón reside también el árbol del conocimiento del bien y del mal, o libre albedrío. A través de él, el ser humano elegirá la luz o la oscuridad.
El hombre puede entonces elegir entre el Creador o los ángeles caídos; en este último caso, sufrirá consecuencias futuras, pero es en este cuerpo mental, en el corazón, donde el hombre comprende lo divino. Es en este punto donde se diferencia de los animales.
Los antiguos rabinos crearon una meditación para acceder a este cuerpo mental ubicado en el corazón. La llaman meditación Devekut, unión con lo Eterno.
Unión con lo Eterno, pues puesto que el corazón es el punto que nos conecta con lo divino, podemos usar este punto para crear este portal hacia el Creador, esta entrada a la unidad absoluta con el Creador.
Aprende a practicar la meditación Devekut.
Cierra los ojos y comienza a respirar con calma. Tras un periodo de relajación, practica la meditación Devekut, accediendo al cuerpo mental. Al inhalar por la boca —como se hace en esta meditación— visualiza la palabra Pey, que significa boca en hebreo.
Visualizar es hablar sin usar la voz, solo con la mente, como en la telepatía.
Cuando inhales aire por la boca, visualiza Pey, que significa boca, y luego aguanta la respiración, imagina que llena tu corazón, y luego visualiza la palabra Lev, que significa corazón.
| Número de páginas | 168 |
| Edición | 1 (2026) |
| Formato | A5 (148x210) |
| Acabado | Tapa blanda (con solapas) |
| Coloración | Blanco y negro |
| Tipo de papel | Offset 80g |
| Idioma | Español |
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